Menudo titular sensacionalista me ha quedado, pero en parte es verdad. En medio de la crisis que llevamos ya muchos meses padeciendo, uno de los sectores que se están viendo perjudicados es el del motor. Al no haber dinero, no se compran coches, al no comprarse coches, se destruye empleo, al destruirse empleo, no hay dinero. Todo un círculo vicioso que se puede aplicar a muchos otros sectores.
Son varios los gobiernos que, conscientes de la importancia del automóvil para su economía, han decidido intervenir incorporando estas grandes empresas del sector a sus planes económicos. España es uno de esos paises. Si bien no contamos con marcas 100% españolas, tenemos varios centros de producción de marcas como Opel, Ford, Citroen, Renault o Seat distribuidos por nuestra geografía que dan empleo a un buen número de españoles.
Pero parece que no todo el mercado es interesante para nuestro gobierno. Recientemente se ha empezado a aplicar un impuesto de matriculación más caro para las motos de nuestro país. Esto en un momento de crisis no hace ningún bien a nadie, y menos si se ignoran los beneficios de un tipo de vehículo que ayuda a descongestionar nuestras ciudades y que contamina menos que un coche en condiciones normales (en España nos encanta ir solos con el coche al trabajo).
Por si esto no fuera poco, éste año también ha entrado en vigor una nueva directiva sobre contaminación, con lo que muchos modelos pequeños han tenido que dejar de venderse, dejando la gama de entrada de muchas marcas sin demasiadas opciones. Honda deja de vender la CBF 250 y la 500, Suzuki las clásicas GS 500 y las Maraunder e Intruder de 250, … Pero por fin, tras un unos meses, parece que las marcas se han puesto las pilas y han sacado nuevas versiones, adaptadas a las nuevas normas. Honda ha renovado la VTR 250, que se espera anuncien para Europa en mayo. Yamaha ha renovado la YBR, que ya está disponible.
Como reza el título, el mercado está mal, pero parece que aún no está todo dicho.