Hace ya algo más de un año que los Manic Street Preachers sacaron su disco Journal For Plague Lovers. Tras leer alguna reseña por internet y dado que ya había escuchado alguno de sus anteriores discos me propuse darle una oportunidad, así que ni corto ni perezoso me fuí a Spotify a buscarlo. Como no era de extrañar, el disco estaba disponible, pero al enterarme de que existía una edición especial, me puse a rebuscar por internet. Al final, para ver que versión valía la pena comprar, me descargué la versión deluxe con dos discos en lugar de uno. La diferencia es básicamente que en el segundo disco están exactamente las mismas canciones que en el primero pero en versión maqueta, grabadas en muy buena calidad, pero sin pasar por el proceso de postproducción, es decir, tal cual los músicos las idearon.
Y es escuchando las dos versiones de las canciones cuando te das cuenta del trabajo que hace el músico para crear una canción y de lo que luego hace (para bien o para mal) un productor en la mesa de mezclas. A mi personalmente me parecen mucho mejores las versiones sin alterar, suenan a música pura, con todos los matices de la música en vivo, sin que los graves sean alterados artificialmente para complacer a la generación Megabass. Y es que esto último también es algo sobre lo que he oído quejarse a mucha gente, lo empecinadas que están las grandes discográficas en amplificar los graves en sus canciones, algo que hace años, en la época del vinilo no pasa.
¿Qué opináis vosotros? ¿Mejor la versión maqueta o la tratada?

