A raiz de éste artículo que he leído hoy en la web de la Cadena SER, me he animado a plasmar en el blog una reflexión personal sobre un tema muy relacionado con la noticia, el canon digital.
El canon digital es una medida que se ha extendido a los nuevos soportes digitales hace unos años, ya que anteriormente se aplicaba a los soportes magnéticos como son los cassetes y las cintas VHS. La razón de ser de éste canon es compensar a los autores por las copias para uso privado que se hacen de sus obras. ¿Y qué se considera copia privada? El ejemplo clásico de copia privada es cuando comprabas un CD y lo pasabas a una cinta para poder escucharlo en el radiocassete del coche. Es decir, que como ahora se aplica también a cualquier soporte digital, es completamente legal que tu compres una película en DVD a tus hijos y saques una copia para llevar en el DVD portátil del coche.
Pues aquí tenemos el problema. Resulta que hoy en día casi todos, por no decir todos, los DVDs que se pueden comprar en las tiendas tienen un sistema que evita que se puedan duplicar. Ah, muy bien, entonces ¿por qué pago por un derecho que no puedo ejercer? ¿Es legal que las compañías protegan sus discos si los usuarios tienen derecho a duplicarlos y pagan por ello? Lo mejor de todo es que, si no recuerdo mal, romper estos bloqueos usando alguno de los muchos programas que para esto se han creado es ilegal.
Total, que la plataforma Todos Contra el Canon ha superado hace muchos meses el millón de firmas para replantear la forma en la que se aplica, pero el Gobierno pasa olímpicamente, como si no fuese con ellos.
Si es que los votantes solo interesamos cuando somos útiles, es decir, en época de elecciones.